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Lunes 15/08/2022
 

Alianda

¡Bravo! Permíteme aplaudir...

El Festival de Jerez ha cerrado con éxito su vigésimo sexta edición con el espectáculo de Antonio 'El Pipa', montaje que puso el epílogo de dos semanas de arte.

  • Isamay Benavente, justo después de la actuación de El Pipa.

Antonio ‘El Pipa’ cerraba el pasado sábado el XXVI Festival de Jerez, la edición del rencuentro. Ahora que todo ha pasado podemos celebrar el éxito de tal acontecimiento. Cada día es una aventura, nunca sabemos cómo va a empezar la jornada siguiente porque en el mundo se están viviendo momentos de alta incredulidad que hace que cualquier pieza del tablero pueda descomponerse de inmediato y hacer caer al resto.

El Festival ya tiene las espaldas bien cubiertas, pues, sería conveniente recordar a nuestros lectores que una semana antes de que se declarara el Estado de Alarma (14 de marzo de 2020), aún se vivían momentos de sumo arte en Jerez. En la edición del 2021, las Bodas de Plata, las propuestas se aplazaron al mes de mayo para evitar una de las tantas olas de la Covid-19.

Pues bien, 2022 ha sido un buen año para el certamen a pesar de que todavía queda mucho por recuperar, sobre todo ese público o esos cursillistas de Japón que vienen liderando la lista de países de procedencia desde hace años. Allí las restricciones son bastante exigentes todavía y les obligan a viajar cumpliendo cuarentenas a su llegada, por lo que muchos son los que han preferido no venir.

Con estas líneas quiero aplaudir al equipo de Fundarte, de esa fundación institucional que acoge a la plantilla de la antigua Fundación Teatro Villamarta. Ellos han cumplido con creces las expectativas en los momentos duros y, este año, han vuelto con fuerzas para liderar el gran proyecto cultural de la ciudad.

La imagen que se proyecta cara al extranjero es impresionante, los compañeros de la prensa especializada solo tienen palabras de elogio para la organización. Otra cosa es que un espectáculo guste más que otro o que las tendencias creativas estén más cercanas a lo inteligible que al arte flamenco.

Su directora, Isamay Benavente, ha sacado fuerzas incluso en días con décimas de fiebre porque sin ella este Festival sería muy distinto. Quizás suene demasiado empalagoso lo que estoy diciendo, pero es justo agradecer su dedicación y amplio conocimiento en la materia, que se refleja en cómo se expresa y vende el producto en las innumerables entrevistas que ha concedido para medios locales, regionales, nacionales e internacionales.

El Ballet Nacional de España ha estado presente en la sesión inaugural, y días después llegaría el Ballet Flamenco de Andalucía, lo que quiere decir que el Ministerio de Cultura y la Consejería de Cultura de la Junta han apostado un año más por “nosotros” aunque nunca lo suficiente como merece este Festival.

Sin más: ¡bravo! Larga vida y enhorabuena a todos los que hacen posible que el baile flamenco, la danza española y sus derivados (como decía Fernando de la Morena) tengan su casa en Jerez cada año.

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