Retrato de nuevo rico víctima de sus engaños

Publicado: 02/10/2009
EL SOPLÓN (The Informant)
Calificación ***
dirección
: Steven Soderbergh.
intérpretes: Matt Damon, Melanie Lynskey, Thomas F. Wilson, Frank Welker, Scott Bakula, Ann Cusack .
EEUU. 2009. 108 minutos.

Se ha estrenado sin apenas promoción, casi de hurtadillas en la cartelera; de hecho, pasará el tiempo y cuando se haga acopio de las películas acumuladas por su director, Steven Soderbergh, puede que muy pocos la tengan en cuenta frente a los hitos comerciales de su carrera (Erin Brokovich, Ocean´s eleven y sucedáneos). Y sin embargo, El soplón es una de sus mejores películas.


Lo es desde el plano argumental y también desde el narrativo, aprovechando la censurable conducta del protagonista de la historia para arremeter a diestro y siniestro contra el capitalismo, la economía de mercado, las instituciones gubernamentales y la sociedad en general, auténtica e irresponsable instigadora de la conducta de un mentiroso compulsivo empujado hacia el abismo por su propia avaricia acaparadora.

Basada en una historia real, la película cuenta el caso de un alto ejecutivo de una gran empresa del sector agrícola que, por azar, se presta a colaborar con el FBI para desenmascarar las prácticas ilegales de fijaciones de precio en el mercado internacional, al tiempo que aprovecha para manipular la contabilidad de la propia empresa e ir desviando una estimable cantidad de fondos a cuentas en paraísos fiscales que están a nombre de empresas fantasmas que él mismo se ha encargado de crear.

El tipo no es un héroe, y mucho menos simpático, pese al tono de comedia con que se desarrolla la acción; Matt Damon se encarga, además, de hacerlo más evidente: tiene varios kilos de más, viste con escaso gusto y su amplia vivienda es la suma de estancias sobrecargadas de todo tipo de detalles, incluido el garaje, donde acumula hasta ocho coches nuevos.

Es, en el fondo, el retrato de un nuevo rico obsesionado con acumular riquezas y posesiones, dispuesto incluso a renegar de su auténtico pasado con tal de construir una imagen a semejanza de los que le rodean. Soderbergh, por otro lado, no se apoya sólo en unas muy buenas y convincentes intepretaciones, sino que cuenta con el respaldo de grandes firmas, como la de Marvin Hamlish, autor de una estupenda banda sonora que concede el ritmo y el tono adecuado al desarrollo de los acontecimientos, en los que tan importantes son las artimañas del personaje principal, como la ingenuidad de los que llevan a cabo toda la investigación, cegados,y asimismo víctimas, por el escenario fabulador que el soplón construye para ellos.

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