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Lunes 26/02/2024  

Lo que queda del día

Pseudomnesia

Esa realidad alternativa está ya al alcance de cualquiera con capacidad para desarrollar ese tipo de contenidos y distribuirlos sin filtro para el receptor

Publicado: 22/04/2023 ·
17:01
· Actualizado: 22/04/2023 · 17:01
  • Pseudomnesia -
Autor

Abraham Ceballos

Abraham Ceballos es director de Viva Jerez y coordinador de 7 Televisión Jerez. Periodista y crítico de cine

Lo que queda del día

Un repaso a 'los restos del día', todo aquello que nos pasa, nos seduce o nos afecta, de la política al fútbol, del cine a la música

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Resulta curioso cómo  determinadas cuestiones terminan imponiéndose entre la opinión pública como surgidas de la nada. La más reciente tiene que ver con la inteligencia artificial, y ha sido como si hubiesen abierto la veda para hablar de ella. Los medios se han llenado de reportajes, análisis, debates y polémicas en torno a su aplicación bajo la seria advertencia de los riesgos que acarrea, sobre todo en lo concerniente a la modificación o alteración de la realidad

El Mundo hizo un primer e interesante experimento al respecto con la publicación en portada de una foto realizada con inteligencia artificial en la que Pablo Iglesias y Yolanda Díaz paseaban juntos, exultantes y sonrientes, bajo la advertencia de que era falsa. En el interior hacía lo propio con Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en el interior de un bar en plan amigos de toda la vida, y había una tercera de unos inseparables Pablo Iglesias y Santiago Abascal.

Les faltó la maldad de generar esas imágenes, todas ellas igualmente manipuladas, ubicando a sus protagonistas masculinos a las puertas de un prostíbulo o a Irene Montero pidiendo perdón a alguna de las víctimas perjudicadas por la reducción de condena de sus agresores. Optaron por el enfoque simpático, aunque para generar del mismo modo sudor frío, que es la consecuencia directa de la asimilación de esa realidad alternativa que está ya al alcance de cualquiera con capacidad para desarrollar ese tipo de contenidos y distribuirlos sin posibilidad de filtro alguno para el receptor. Ya no se trata de que la realidad imite al arte, sino de que imite a la distopía misma.

La prueba de que todo es posible la ha logrado el artista alemán Boris Eldagsen, que ha sido premiado en los prestigiosos Sony World Photography Awards por una fotografía cuyas protagonistas y cuyo escenario no existen, ya que han sido generados por inteligencia artificial. Eldagsen ha renunciado al premio, ya que su objetivo no era lograrlo, sino demostrar al mundo lo fácil que resulta engañarlo a través de la tecnología, pese a que el título de la obra presentada daba alguna pista sobre sus intenciones: “Pseudomnesia”, que según describe Elena Sevillano en El País puede traducirse como “falso recuerdo”.

La foto, en blanco y negro con tonos sepias, en la que aparecen retratadas dos mujeres con aire antiguo, gira en torno a sus miradas y sus gestos, lo que la hace más desconcertante aún ahora que sabemos que ninguna de las dos existe. El fotógrafo alemán no es el primer creador que se aventura a generar imágenes digitalizadas a partir de una sucesión de códigos, pero, hasta donde sabemos, sí es el primero que ha sabido captar nuestra atención tras colarnos su hermoso trampantojo, que él prefiere llamar “promptografía”, por la generación de una imagen a partir de un texto. Lo llame como lo llame, tampoco hace que nos quedemos más tranquilos.

La psicóloga Gloria Balagué lamentaba en una reciente entrevista que todo el mundo se haya dejado llevar por el mainstream en torno a la inteligencia artificial y haya aparcado otros conceptos igualmente interesantes y vitales, como el de la inteligencia emocional: “Nos hemos creído la inteligencia artificial pero no la emocional. Creo que cuando se habla de emociones hay gente que las ve como algo a controlar, casi a evitar, algo molesto, pero en realidad son una fuente de energía”.

Lo son los recuerdos. Kevin, el preadolescente protagonista de Aquellos maravillosos años, nos enseñó que hay recuerdos que conservamos, no cómo ocurrieron en realidad, sino como nos hubiese gustado que lo fueran; y aún así, son más auténticos que los falsos recuerdos que puede proporcionarnos la inteligencia artificial. Los primeros forman parte de nuestra memoria y de nuestras emociones, de nuestra propia verdad; los segundos nos sitúan en una encrucijada de incertidumbres: no quiero imaginar hasta dónde serán capaces de llegar algunos en una decisiva campaña electoral después de una semana en la que he visto vídeos groseros bajo el único empeño de arañar votos desde el desconcierto, la confusión y la ofensa, como si les fuera la vida en ello. Tal vez, el sueldo en ello.

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